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23 de agosto de 2010

fuck me, ray bradbury

(Post similar a otro publicado en el blog hermano).
El "más grande escritor de ciencia ficción de toda la historia", Ray Bradbury (¿qué pensará Asimov desde su tumba?), cumplió 90 años el 22 de Agosto de 2010. Y el mejor regalo que le han podido hacer ha sido una copla y video a cargo del ingenio de la actriz, cómica y guionista Rachel Bloom.  

Rachel, que pertenece al equipo de comediantes de Upright Citizens Brigade Theatre (son muy buenos), cuenta que la idea le vino hace un par de años cuando leía un montón de él y pensó "me gustaría casarme con este hombre", y la canción le salió espontáneamente. Así quedó el simpático homenaje:


El tipo de humor recuerda un poco a lo que hacen Bloodhound Gang. Si quieres bajártelo, puedes hacerlo desde aquí (hosting en megaupload, formato mp4, comprimido en zip) o desde aquí (hosting en easy-share). La trama es simple y divertida: una adolescente, en vez de salir con su novio prefiere quedarse a leer, entusiasmada con Bradbury. Entre una coreografía pop-rock hace juegos de palabras y referencias sexuales con los principales libros del escritor ("Fahrenheit 451" -> "Hagamos un Fahrenheit 69", etc). Dice la propia Rachel que le han confirmado que el célebre escritor vió el clip y le gustó. 

Instantánea hecha mientras Bradbury veía el video.


En realidad no es únicamente autor de ciencia-ficción, ya que él mismo se declara escritor de fantasía. A colación, reproducimos algunas frases suyas: "En la vida, todo es amor. Si uno ama está vivo, si crea amor, las cosas buenas forzosamente llegan", "Sin bibliotecas, ¿qué nos quedaría?; no tendríamos pasado ni futuro", "Hay sólo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro", "El trabajo cansa. Eso prueba que el hombre no está hecho para trabajar".


11 de agosto de 2010

accidents polipoètics

(Post sacado de mi otro blog).
Accidents Polipoètics son un dúo formado por Rafael Metlikovez y Xavier Theros que funcionan desde 1991. Han actuado en diferentes escenarios de España, Portugal, Alemania, Italia, Francia, Colombia y México. Algunos de sus espectáculos-recitales son "Polipoesía urbana de pueblo" (1991), "Más triste es robar" (1995), "Pim, pum, pam, Lorca" (1998), "Soltero busca o El cuelgue de los hábitos" (2001), "Franco ha muerto o Cómo idiotizar a un pollo" (2005), "Más triste es robar, poesía para gente que no lee poesía" (2006), "Fe, esperanza y Cha-cha-chá" (2007). Tienen publicado un CD audio, "Polipoesía urbana de pueblo" (1995), y los libros "Accidents polipoètics (1992), "Más triste es robar" (1997) y "Todos tenemos la razón" (2003). Han colaborado con distintos artistas: Antón Reixa, La Fura dels Baus, Radio Futura o Frank-T. Por separado también participan en distintos medios y han publicado otros materiales.

Y... ¿en qué consiste su polipoesía? Pues conferencian o declaman al mismo tiempo -o por turnos- usando recursos como difonías, onomatopeyas, exclamaciones, cambios de ritmo, enumeraciones, juegos de palabras (apenas hay rimas)... con los que reproducen sus propios textos: ácidos, sarcásticos, críticos y con frases ocurrentes. Muchas veces a pelo, y otras teatralizando o usando aderezos escénicos. Se les puede encontrar -dicen- alguna similitud con lo que hacían Tip y Coll, pero en plan más radical. El resultado es algunas veces humorístico y otras un tanto asfixiante. Un ejemplo visual lo encontramos en el videopoema "Más triste es robar" de 1997:


La segunda parte se puede ver acá. Si quieres bajarte ambos videos, puedes hacerlo desde aquí (hosting en megaupload, formato mp4, comprimidos en zip) o desde aquí (hosting en easy-share).

Performance enmedio del Mercado Central de Elx, enmarcado en el 2º festival poético "No somos tan raros", 20 de marzo de 2010.


Tienen un blog que no suele actualizarse. Algunos de los títulos de sus textos más conocidos: "Obreros", "Van a por nosotros" (el más emblemático), "Todas las sillas huelen a culo", "Diomio"; la letra de éste último (de su CD de 1995) dice: "Ay Diomío, Diomío, Diomío / Teóricamente Dios aprieta pero no ahoga / En la práctica, Dios aprieta, ahoga, mutila, secciona, golpea / y te mete un cáncer entre pecho y espalda que te deja cara de hilipollas / (Tonto, cadáver) / Ay Diomío, Diomío, Diomío / Y si todavía agonizas, entonces Dios, que todo lo ve y todo lo sabe, va y te mata / (Mecagondió) / Y cuando ya estés bien muerto puedes entrar en el Reino de los Cielos / (Din-don, "zona de fumadores") / Mientras, Dios se lava las manos en su propio fregadero / Ay Diomío, Diomío, Diomío / Y de pronto a una joven se le hiela la sonrisa vertical con un navajazo en perpendicular / Me cae un muerto!... (aprieta, ahoga, mutila, secciona, golpea)". Lo gracioso es la forma de interpretarlo con tono gangoso, de hecho la polipoesía es una práctica pensada para ser interpretada en vivo, un movimiento vanguardista que nació entre los años '80 y '90 que aplica a la poesía moderna las técnicas antes descritas, además de rebasar los límites del uso de la voz y el sonido, y emplear las nuevas tecnologías.


29 de julio de 2009

agustín garcía calvo y el himno de madrid

(Post inspirado en este de mi otro blog)
Agustín García Calvo es el último gran sabio librepensador (por decir algo) que nos queda por acá. Cultiva la filología, la filosofía, la poesía, el teatro, la física... mosca cojonera de la Cultura oficial, su pensamiento consiste en la denuncia continua de las imposiciones del Poder: contra la Muerte que nos venden como Futuro, contra la creación de masas de individuos consumidores, contra el Dios verdadero encarnado en Estado y Capital, etc. Una anécdota sobre su obra: A principios de los '80 se le encargó (los papanatas progres de entonces) la composición de la letra del himno de la Comunidad de Madrid. En su momento se armó un buen revuelo por el contenido, precisamente por tener una letra única en este tipo de cánticos idioticopatrióticos. Qué casualidad que no se utiliza (para nada) en ningún acto oficial de esta Comunidad:

Yo estaba en el medio: giraban las otras en corro, y yo era el centro. Ya el corro se rompe, ya se hacen Estado los pueblos, Y aquí de vacío girando sola me quedo. Cada cual quiere ser cada una.

No voy a ser menos: ¡Madrid, uno, libre, redondo, autónomo, entero! Mire el sujeto las vueltas que da el mundo para estarse quieto.

Yo tengo mi cuerpo: un triángulo roto en el mapa por ley o decreto entre Ávila y Guadalajara, Segovia y Toledo: provincia de toda provincia, flor del desierto. Somosierra me guarda del Norte y Guadarrama con Gredos; Jarama y Henares al Tajo se llevan el resto. Y a costa de esto, yo soy el Ente Autónomo último, el puro y sincero. ¡Viva mi dueño, que, sólo por ser algo, ¡soy madrileño!

Y en medio del medio, Capital de la esencia y potencia, garajes, museos, estadios, semáforos, bancos, y vivan los muertos: ¡Madrid, Metrópoli, ideal del Dios del Progreso! Lo que pasa por ahí, todo pasa en mí, y por eso funcionarios en mí y proletarios y números, almas y masas caen por su peso; y yo soy todos y nadie, político ensueño. Y ése es mi anhelo, que por algo se dice: De Madrid, al cielo.


Veamos una interpretación a cargo del autor, en compañía de Isabel Escudero y Garín, en el Ateneo de Madrid en 2008:


Si quieres bajártelo, puedes hacerlo desde aquí (hosting en megaupload, formato mp4, comprimido en rar).


27 de mayo de 2009

se fue benedetti

Hace unos días nos dejó este genial autor montevideano. Me atrevo a sintetizar toda su genial obra con sólo dos buenos ejemplos:

Su texto "El Sexo de los Ángeles":

Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato nunca confirmado de que los ángeles no hacen el amor, quizás signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.

Otra versión, tampoco confirmada, pero más verosímil sugiere que, si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos por la mera razón que carecen de erotismo lo celebran, en cambio, con palabras, vale decir, con las orejas. Así, cada vez que Ángel y Ángela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y sentarse mediante el intercambio de miradas, que, por supuesto, son angelicales.

Y si Ángel para abrir el fuego dice "Semilla", Ángela para atizarlo responde "Surco".

Él dice "Alud" y ella, tiernamente, "Abismo". Las palabras se cruzan vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos,
Ángel dice "Madero" y Ángela "Caverna".

Aletean por ahí un ángel de la guarda misógino y silente y un ángel de la muerte viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe. Sigue silabeando su amor.

Él dice "Manantial" y ella " Cuenca". Las sílabas se impregnan de rocío y aquí y allá, entre cristales de nieve, circula en el aire, sus expectativas.

Ángel dice "Estoqueo" y Ángela, radiante, "Herida".
Él dice "Tañido" y ella dice "Relato".

Y en el preciso instante del orgasmo intraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos se estremecen, entremolan, estallan y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.


Y del recital "A Dos Voces" con Daniel Viglietti, actuación con su poema "Desaparecidos". Vedlo en este clip:


Si quieres bajártelo, puedes hacerlo desde aquí (hosting en megaupload, formato mp4, comprimido en zip).


30 de abril de 2009

quevedo vs góngora

El pique personal y literario entre estos dos iconos del Siglo de Oro dejó unas cuantas perlas. Resumen extraído de esta magnífica página:

1. Quevedo vs Góngora ______

Aguja de navegar cultos con la receta para hacer "Soledades" en un día, y es probada 

Quien quisiere ser Góngora en un día / la jeri (aprenderá) gonza siguiente: / fulgores, arrogar, joven, presiente, / candor, construye, métrica, armonía;  

poco, mucho, si, no, purpuracía, / neutralidad, conculca, erige, mente, / pulsa, ostenta, librar, adolescente, / señas, traslada, pira, frustra, harpía.  


Cede, impide, cisuras, petulante, / palestra, liba, meta, argento, alterna, / si bien, disuelve, émulo, canoro.  

Use mucho de líquido y de errante, / su poco de nocturno y de caverna, / anden listos livor, adunco y poro;  

que ya toda Castilla con sola esta cartilla / se abrasa de poetas babilones, / escribiendo sonetos confusiones; / y en la Mancha pastores y gañanes, /atestadas de ajos las barrigas, / hacen ya soledades como migas.

Yo te untaré mis obras con tocino

Porque no me las muerdas, Gongorilla, / perro de los ingenios de Castilla, / docto en pullas, cual mozo de camino; 

apenas hombre, sacerdote indino, / que aprendiste sin cristus la cartilla; / chocarrero de Córdoba y Sevilla, / y en la Corte bufón a lo divino.  

¿Por qué censuras tú la lengua griega / siendo sólo rabí de la judía, / cosa que tu nariz aún no lo niega?  

No escribas versos más, por vida mía; / aunque aquesto de escribas se te pega, / por tener de sayón la rebeldía.  

¿Qué captas, noturnal, en tus canciones, 

Góngora bobo, con crepusculallas, / si cuando anhelas más garcivolallas,  
las reptilizas más y subterpones? 

Microcósmote Dios de inquiridiones, / y quieres te investiguen por medallas / como priscos, estigmas o antiguallas, / por desitinerar vates tirones.  

Tu forasteridad es tan eximia, / que te ha de detractar el que te rumia, / pues ructas viscerable cacoquimia, 

farmacofolorando como numia, / si estomacabundancia das tan nimia, / metamorfoseando el arcadumia.

A una nariz  

Érase un hombre a una nariz pegado, / érase una nariz superlativa, / érase una nariz sayón y escriba, / érase un peje espada muy barbado.  

Era un reloj de sol mal encarado, / érase una alquitara pensativa, / érase un elefante boca arriba, / era Ovidio Nasón más narizado.  

Érase un espolón de una galera, / érase una pirámide de Egipto, / las doce Tribus de narices era. 

Érase un naricísimo infinito, / muchísimo nariz, nariz tan fiera /que en la cara de Anás fuera delito. 

Contra Don Luis de Góngora  

Este cíclope, no siciliano, / del microcosmo sí, orbe postrero; / esta antípoda faz, cuyo hemisferio / zona divide en término italiano;  

este círculo vivo en todo plano; / este que, siendo solamente cero, / le multiplica y parte por entero / todo buen abaquista veneciano; / el minoculo sí, mas ciego vulto; / el resquicio barbado de melenas; / esta cima del vicio y del insulto;  

éste, en quien hoy los pedos son sirenas, / éste es el culo, en Góngora y en culto, / que un bujarrón le conociera apenas.



2. Góngora vs Quevedo ______

Anacreonte español, no hay quien os tope,

Que no diga con mucha cortesía, / Que ya que vuestros pies son de elegía, / Que vuestras suavidades son de arrope. 

¿No imitaréis al terenciano Lope, / Que al de Belerofonte cada día / Sobre zuecos de cómica poesía / Se calza espuelas, y le da un galope?  

Con cuidado especial vuestros antojos / Dicen que quieren traducir al griego, / No habiéndolo mirado vuestros ojos. 

Prestádselos un rato a mi ojo ciego, / Porque a luz saque ciertos versos flojos, / Y entenderéis cualquier gregüesco luego.  

A don Francisco de Quevedo (atribuido)  

Cierto poeta, en forma peregrina / cuanto devota, se metió a romero, / con quien pudiera bien todo barbero / lavar la más llagada disciplina. 

Era su benditísima esclavina, / en cuanto suya, de un hermoso cuero, / su báculo timón del más zorrero / bajel, que desde el Faro de Cecina  

a Brindis, sin hacer agua, navega. / Este sin landre claudicante Roque, / de una venera justamente vano,  

que en oro engasta, santa insignia, / aloque, a San Trago camina, donde llega: / que tanto anda el cojo como el sano.


Como anécdota, mencionar que la magnitud del odio que se profesaban era tal, que el cabroncete de Quevedo compró la casa (en la actual c/Huertas de Madrid) donde Góngora mal vivía arruinado para, por impago, darse el placer de desahuciarlo. Tras lo cual, Quevedo escribió la sátira que comienza "Alguacil del Parnaso, Gongorilla" y en la que afirma que para perfumar la casa y desengongorarla quemó poemas de Garcilaso.

18 de abril de 2009

la manía de leer

Artículo publicado en "La Gaceta", reproducción íntegra:

Hay placer más sereno y enriquecedor que el ir desgranando las palabras de un libro, adentrarse en su argumentación, dejarse llevar por su trama, enriquecerse con la belleza de su lenguaje? Sin embargo, son pocos los que gastan diariamente algo de su tiempo mejor en la aventura de dialogar con amigos callados que nos cuentan una historia, nos exponen sus pensamientos o ayudan a encaminar nuestra vida por una senda prometedora.

No me creo las estadísticas oficiales que, contra toda evidencia, nos aseguran que los españoles leemos ahora más que hace unos años. Quizá son más los que leen pero esos que leen, no leen más que los que antes leían. Y en todo caso la mayor parte de las cosas que se leen no valen el poco tiempo que se les dedica. Si se miran las listas de los más vendidos, o los expositores de alguna gran superficie, se le cae a uno el alma a los pies: pesados guisos medievalizantes, triviales y engañosos manuales de autoayuda, explosivas mezclas de sangre y sexo, revelaciones sin interés ni fundamento sobre algún personaje de la farándula o del foro público; que viene a ser lo mismo. Pero, ¿qué más da? Nunca han sido muchos los lectores de veras. Los primeros de todos son los niños y las niñas que, tumbados en el suelo, leen un libraco de aventuras como si les fuera en ello la vida, y se llevan un disgusto cuando su madre les avisa que ya es hora de cenar. Después están la anciana o el viejo que recuperan ahora, al solecito, el tiempo que gastaron durante largos años de trabajo duro. Y los que sacan el jugo de la hora y media de ida y vuelta diaria en el Metro. Y quienes tienen la suerte de que hayan puesto cerca de su casa la nueva biblioteca del barrio, y se aprovechan.

Los lectores forman una galaxia que mantiene este mundo encendido con millones de lucecitas con las que se alumbran entre sí los que leen y los que escriben. Leer es más difícil que escribir. Leer bien es lo más difícil de todo, y lo mejor. Se entiende que Borges estuviera más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito Quienes leen tienen su alma a buen recaudo. Cuando oyen repetir tópicos sin sustancia a políticos, mercaderes, pregoneros y, en general, gentes de mal decir, se comportan como el que oye llover. Es un ruido de fondo que siempre ha habido y que ni se entiende ni se atiende. ¡Que hablen ellos! Lectoras y lectores, ¡a los libros! Hoy por hoy es, casi, la única salvaguarda frente a la manipulación y la vulgaridad que nos rodean.

El libro tiene todas las ventajas: su uso es totalmente libre, no pretende apabullar a nadie, invita sin obligar, puede ser sustituido sin celos y, además, es barato. Representa, dicen ahora los tecnócratas con su prosa salvaje, un valor-refugio frente a la crisis. Aunque el buen lector sabe que la causa profunda de la crisis estriba en que demasiada gente ha dejado de leer y ha buscado satisfacer su fantasía con delirios de consumo y juegos de azar. Los españoles deberíamos entender lo que está pasando, porque nuestro clásico por excelencia es la historia de un lector empedernido, a quien los libros le enseñaron que lo importante es la honra limpiamente ganada, y no el dinero o el poder, de origen generalmente sospechoso. El Quijote es además la historia de una conversión. Porque, al final de la jornada, el Hidalgo acaba dándose cuenta de que lo importante de los libros no es tanto la fantasía como la verdad.

Quien más quien menos, todos somos hoy día unos frikis, obsesionados con aficiones y manías. Como soy un friki de los libros;un letraherido, que dicen los pedantes; invito a todos los que por ventura me leyeren hoy a que adquieran precisamente la manía de leer: que se despreocupen de todo lo demás (que es irreal) para abocarse a los libros, donde se encuentra la verdadera realidad. Y, por supuesto, que no se les ocurra pillar un sustituto electrónico, porque no tiene páginas para doblar sus esquinas, mancharlas de café o garabatearlas con un lapicero. Es éste;lo sé; uno de los mejores consejos que han recibido en su vida. La manera de agradecérmelo es ponerlo por obra, hoy mismo.


Por Alejandro Llano, catedrático de Metafísica.


20 de marzo de 2009

arturo pérez-reverte y el heavy metal

De "El Semanal", 16 de diciembre de 2007:  

No soy muy aficionado a la música, excepto cuando una canción –copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz– cuenta historias. Tampoco me enganchó nunca la música metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ésta, que fue origen de aquélla, es hoy un subestilo más. Siempre recelé de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qué van. Las bases rítmicas, el intríngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi oído poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Satán, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se metían en jardines ideológicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etcétera.


Sin embargo, una cosa diré en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, clónicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijerías, sus exclusivas de tomate y papel cuché, y toda esa chorrez envasada en plástico y al vacío. Al menos, concluí siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, éste suele ser de cosas, ideas, fe o cólera que les dan la brasa y los remueven, y no de cuántas plazas será el garaje de la casa que comprarán en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.  Pero de lo que quiero hablarles hoy es de música metal. Ocurre que en los últimos tiempos –a la vejez, viruelas– he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa música se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto.


Aunque parezca extraño y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la maraña de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, históricas, mitológicas y cinematográficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos música metal, a grupos que han visto buen cine y leído buenos libros con pasión desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las Térmópilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de América o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su ‘Alexander the Great’.  

La mitología –Virgin Steele, por ejemplo, y su incursión en el mundo griego y precristiano– es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Ilíada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo artúrico. Ahí, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en inglés copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una sólida aportación española, con grupos que manejan eficazmente la fértil mitología de su tierra: Asturias, País Vasco, Cataluña o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las películas épicas, de terror o de ciencia ficción, ‘La guerra de las galaxias’, ‘Blade Runner’, ‘Dune’, las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde ‘El señor de los anillos’ hasta ‘La isla del tesoro’ o ‘El cantar del Cid. Todo es posible, al cabo, en una música donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia –que sólo ellos entienden, los jodíos– mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude –’La cruz de Santiago’– al capitán Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocresía de la Iglesia católica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, épicos, la revuelta comunera de Castilla.

Fotomontaje, no hecho con el photoshop, sino ¡con el ms-paint!


Y es que no se trata sólo de estrambóticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ópera chunga con corsé gótico y casco de walkiria. Ahora sé –lamento no haberlo sabido antes– que la música metal es también un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos jóvenes españoles se arriman hoy a la cultura que tanto imbécil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema ‘La canción del Pirata’ consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma. 


Arturo Pérez Reverte, escritor. Se le perdona que haya nombrado unos cuantos grupos de mierda y se haya dejado una ristra de cientos de bandas imprescindibles (pocas del país): Ancient Rites, Therion, Bathory...


24 de febrero de 2009

sampedro y el canon

Artículo del incombustible José Luis Sampedro (joder, qué libro tan bueno el de "la sonrisa etrusca"), que se movió bastante el año pasado, titulado "Por la lectura". Tal vez esté muy visto, pero no está de menos recordarlo:

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio;
b) es objeto de una sanción.


Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente esa, la de prestar libros y fomentar la lectura? Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?

Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!